¡Ja!

Alguien lo recomendó por ahí. Y la verdad, está muy bueno.

Le insertás un texto, o la dirección de una pagina, y algún algoritmo mágico crea, medio como al azar, una «nube» con las palabras mas usadas. Podés modificar algunos parámetros: cantidad de palabras, fuente, color, orientaciones… pero el encanto de esto va más allá. Una belleza.

Entonces… ¡a jugar!  (y a conocernos un poco más)

http://wordle.net/

http://wordle.net/gallery?username=reg

(si se prenden a jugar un rato y dejan allí su nube, avisen….)

Cuestión de piel

dias de frio
HACÍA MUCHO FRIO. ESE FRIO QUE HIERE LA PIEL.
POCAS VECES ME SENTI TAN VIVA.

«Elige…»

De visita en casa de un amigo vi uno en el estante de más abajo de la biblioteca. Yo tenía un par en casa. Era un libro de la colección «ELIGE TU PROPIA AVENTURA». Una colección de aventuras infanto juveniles de finales múltiples que en cada página o cada dos páginas, se te presentaban dos o tres opciones. Un libro impreso interactivo, por decirlo de algún modo.
Pero a pesar de ser para niños, muchos de los finales, tal vez la mitad, terminaban mal: o te morías, o te perdías, o ibas preso… vos o tus compañeros o familiares. Así de crudo podía ser.
Otros finales eran finales sin pena ni gloria, Y apenas uno o dos eran realmente los satisfactorios.
A veces, a la hora de decidir, se premiaba la sensatez, la valentía, la prudencia, la sabiduría o la ética. Pero a veces las elecciones basadas, justamente, en la sensatez, la valentía, la prudencia, la sabiduría o la ética no llevaban a buen puerto. Y generalmente había que simplemente elegir al azar.
De una manera muy rudimentaria, estos libros te enseñaban a ver que las decisiones eran importantes, que no todo era lo mismo, que a veces acarreaban tragedias. Por suerte, eran pura ficción y siempre tenías la opción de volver atrás y empezar de nuevo (lo cual era, sin duda, muy aburrido). Pero con la práctica, se iba identificando cuales eran las páginas donde estaban las decisiones primordiales, y con regresar hasta allí bastaba para reemprender la búsqueda de un final mejor.
La vida no nos da esa chance. No se puede volver atrás. Se pueden tomar nuevas decisiones tratando de revertir las consecuencias de un accionar anterior; pero lo que pasó, pasó.
Nos guste o no, como en el libro, tenemos que elegir a cada instante. La mayor parte de las veces, decisiones a simple vista intrascendentes, que efectuamos en forma casi automática; otras, absolutamente trascendentales. A esas, en general, les rehuimos un poco. Y sin embargo, escapar no es más que una opción más y al final nos damos cuenta que no se puede estar siempre escapando.

Bienaventurados….

Bienaventurados los que saben perfectamente lo que quieren, porque a ellos solo les resta ir tomando un par de decisiones.

Y para ello cuentan con una efectiva herramienta, un indicador, un parámetro, una simple pregunta:

– Para la consecución del objetivo propuesto ¿es la decisión adoptada beneficiosa o no?

Lo demás, como dicen, es anécdota.

Palabras

Dos palabras, una frase, un contexto.

(Nunca el mismo, pero siempre similar).

Una aseveración que, tácitamente, exige otra, igual y contraria.

Y la exigencia que se cumple.

Con dos palabras que quieren decir lo mismo.

Pero con palabras distintas.

Y con palabras distintas quieren decir lo mismo, pero no lo dicen.

Tampoco lo niegan, pero parece.

Dos palabras que cuando las escucho me tensan los músculos.

Me erizan la piel.

Dos palabras que tornan mi sangre en sangre de lobo de la estepa.

Dos palabras que no me gusta escuchar.

Mucho menos cuando las pronuncia mi boca.